¿Qué son?
Las “sintonizaciones arquetípicas” o “conexiones espirituales” constituyen unos de las más novedosos y sorprendentes métodos energéticos, desarrollado, a principios de este siglo, por el malogrado José Antonio Campaña ( prestigioso publicista y escritor del Best Seller “Las Semillas de Cristo”), si bien tiene puntos en común con otras experiencias iniciáticas que se han ido practicando a lo largo de la humanidad, como: las iniciaciones faraónicas del antiguo Egipto, las experiencias chamánicas, el “Consolamentum” de los Cátaros, las Comuniones de los primeros Cristianos, los secretos Eleusinos…
Al igual que en estas iniciaciones, las modernas sintonizaciones pretenden facilitar al sujeto la vivencia de una experiencia espiritual -similar a las que experimentaban los místicos- que le permita conectar con su “dios interior”, con su “Yo profundo o superior”, su “Ser supremo o espiritual”, su Supraconsciencia…. O como se quiera denominar a los niveles inconscientes de sabiduría profunda que todos poseemos.
Históricamente, estas vías de conocimiento profundo, han sido restringidas, manipuladas y controladas bajo el secreto y la relación dependiente con el maestro/gurú o con el chamán/sacerdote, que ofrecía sus conocimientos con cuentagotas y a solamente a quién él decidiese. Esto ahora ha cambiado, gracias a estas “iniciaciones modernas” que emplean el método experimental para poner al alcance de todos lo que, durante siglos, había permanecido envuelto en un manto de misterio.
El hecho de que nuestro cerebro posea sustancias euforizantes mucho más potentes que cualquier droga sintética, permite que el sujeto sintonizado obtenga una experiencia profunda de “viaje interior sin drogas.

En cuanto a su funcionamiento, suele ser frecuente que se produzcan tres fases en una sintonización arquetípica:
- Una primera fase de “limpieza energética” y activación de los chakras. Tiene lugar mediante imposiciones de manos del sintonizador y aplicaciones de ejercicios de desbloqueo de chakras (similares a los que se practican en yoga kundalini o yoga tantra) que el sujeto realiza sentado, siempre con los ojos cerrados. Esta es la única fase que se realiza bajo las indicaciones del sintonizador.
- Una segunda etapa «visionaria», en la que el sujeto percibe (sintiendo, viendo, a veces incluso oliendo…) una especie de viaje interior en el que son frecuentes la aparición de símbolos e imágenes arquetípicas, mensajes reveladores… La experiencia se despliega por sí misma, sin que exista hipnosis ni inducción externa de ningún tipo.
- Una última fase de «Conexión» a través del chakra del corazón, en la que el sujeto pasa a sentirse liberado de cargas inconscientes (culpas, miedos, preocupaciones…), y alcanza un estado de paz absoluta y conexión con todo y todos (estado de totalidad similar a lo que se denomina “Nirvana” o » Satori» en las filosofias orientales). Aquí el papel del sintonizador es aún menor, limitándose a transcribir los posibles mensajes y enseñanzas que reciba el sujeto sintonizado.