¿Qué no son las Sintonizaciones Arquetípicas?

Como insistía el propio creador de las sintonizaciones arquetípicas, estas no constituyen ni una terapia, ni tampoco una técnica.

J.A.Campaña rechazaba ambos “encasillamientos”: No admitía el término terapia (ni tan siquiera yendo acompañada del sufijo “alternativa”), dado que su objetivo no va dirigido a “sanar” un mal o enfermedad, sino a conectar a la persona con su Ser Interior, con su faceta espiritual. Bien es cierto que, a menudo, ese proceso de “renacimiento psico-espiritual” que facilita la Sintonización, supone para muchos una “experiencia sanadora” -en un sentido amplio, “de quitarse capas o pesos de encima”- o al menos una experiencia revitalizante y saludable, del mismo modo que ocurriría con otras muchas prácticas de auto-conocimiento, como – por ejemplo- la meditación zen o las respiraciones holotrópicas. Pero en ningún caso debe recurrirse a las sintonizaciones arquetípicas como una posible vía de sanar un problema físico o mental. En primer lugar porque no es ese su objetivo y -sobre todo- porque para solucionar y atender adecuadamente dichos problemas, deberá acudirse al profesional sanitario correspondiente.

Tampoco cabría hablar de “técnica” para referirnos a las sintonizaciones arquetípicas. Y esto porque dicho concepto se utiliza en los ambientes de la “Nueva Era” muy asociado a las técnicas de control mental ( como el método Silva) o de control del cuerpo ( Hatta Yoga), o de la respiración ( Pranayama)… pero las sintonizaciones no se basan en ningún tipo de técnica dirigida a controlar nada (ni siquiera dicha “Energía Universal” en la que se basa), sino en una actitud totalmente opuesta: la de confiar, ponerse a su disposición y “ dejarse llevar” por esa “Inteligencia superior” que – de forma muy palpable para el sujeto- se despliega durante la sesión.

Sintonizaciones Arquetípicas

A partir de lo dicho, las sintonizaciones arquetípicas no consisten en una forma de hipnosis o regresión, ni siquiera cabe hablar de meditación dirigida, desde el momento en que no se produce ningún tipo de inducción o estimulo externo por parte del sintonizador, para asegurar que la experiencia “ aflore” del inconsciente del propio sujeto.

Por último, es importante advertir de dos errores a la hora de abordar esta experiencia: En primer lugar, que nadie espere “quedar iluminado” tras recibir una o muchas sintonizaciones. La experiencia, a lo sumo, ofrecerá al sujeto unas pautas para seguir trabajando interiormente de forma más consciente. En segundo lugar, estas “experiencias- cumbre” no son para quedarnos prendados y nostálgicos de esa “otra realidad más elevada” ( no tiene como objetivo el “apartarse de la vida terrenal” ni perder el interés por las cosa mundanas), sino para disfrutar y ser más conscientes del aquí y ahora terrenal: “Lo siento majo, pero el tajo es abajo” – solía decir con sorna Jose Antonio Campaña.

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